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Cuento 4: “Las dos hermanas y la naranja”

Cuento 4: “Las dos hermanas y la naranja”

 El ilustre Ben Tahir, guerrero valeroso y hábil gobernante, vivía con sus dos hijas en su hermoso palacio. Desde que ambas nacieron quiso educarlas con inteligencia y sensibilidad, y por eso dejó la educación de las niñas al cuidado del mayor sabio de su tiempo, Abu al Jadá.

Cada mañana, Ben Tahir sonreía contemplando los juegos de sus hijas en el jardín de palacio, y las veía comportarse con elegancia, sencillez y decoro. Pero un día, para sorpresa de todos, las dos hermanas empezaron a pelearse. Sin poder dar crédito a lo que veían sus ojos, el padre se les acercó a toda prisa y preguntó al maestro Abu cuál era el motivo de la trifulca.cuento 4

- Es por una naranja, mi Señor – le reveló éste.

- ¿Por una naranja?

- Así es, mi Señor. Este año el naranjo nos ha dejado sólo una.

- ¡Pues que dividan inmediatamente la naranja en dos mitades, una para cada niña!. ¡Es lo más justo y equilibrado! – dijo Ben Tahir, sin dudarlo un instante.

Se sentía satisfecho, pues su decisión había sido sabia, equitativa y justa.

Sin embargo observó que ninguna de sus hijas pareció alegrarse con la solución, y ambas se retiraron en silencio a sus habitaciones, tristes y alicaídas.

-  ¿Por qué mis hijas continúan tristes? ¿Cómo es posible? – preguntó Ben Tahir, desconcertado.

El sabio Abu le respondió:

- Quizá el partir la naranja en dos mitades se revela ahora como algo decididamente tonto, Gran Señor.

- ¿Acaso me insultáis?, vasallo.

- No Señor, sólo digo que prestando más atención a sus hijas podría haber alcanzado un reparto mejor.

- ¿Cómo dices, viejo Abu?

- De haber preguntado, en lugar de decidir por ellas, se habría dado cuenta que consistía en dar toda la piel a quien de ellas la pretendía sólo para ralladura, y así elaborar un pastel, y dar toda la pulpa a la otra quien deseaba comérsela sin más.

2 Responses to "Cuento 4: “Las dos hermanas y la naranja”"

  • Francesc Xavier Lage
    30 abril, 2014 - 14:00 Reply

    Deu vos guard, Jano, Natalia i tots els que esteu llegint aquest present que be del cel.

    La verdad es que lo que nos quiere hacer reflexionar y comprender este cuento me parece magistral.

    Muchas personas (para no decir la mayoría) andamos por la vida con una actitud que comprende una forma de mirar, una forma de mirar que juzga. Una forma de mirar que está sometida por nuestros pensamientos en los cuales viven nuestros prejuicios. Una forma de mirar, de pensar y de actuar que muchas veces es reactiva. Una forma de mirar en la que realmente no hay observación y mente quieta para la verdadera comprensión. Es como si esta forma de mirar y juzgar por nuestros esquemas, prejuicios (o nuestro cuadrado mental particular) surgiera de nuestra inseguridad interior, de nuestra incerteza interior. Como si el hecho de juzgar diera alguna fuerza o vida a nuestro vacío interior, el verdadero vacío por el que realmente no somos felices. Así nuestra forma de mirar NO se convierte en una forma de comprender, sino en una forma de auto-afirmarnos y juzgar desde nuestra ignorancia.
    En nuestra forma de ser y en nuestra vida se sucedería un cambio muy significativo y positivo si cortáramos esa forma de mirar reactiva, que es como una cámara que hace una fotografía y luego la juzga a su parecer.

    La mente necesita recuperar su conexión con el corazón. Como dijo Jesús-Cristo, “Quien quiera entrar en mi reino debe volverse semejante a un niño”.
    La mente debe actuar sintiendo el gozo del corazón, en cada pequeña cosita diaria, porque cuando uno hace con su mente y sintiendo su corazón, uno se siente a gusto consigo mismo. Y ese “a gusto” se siente y se desarrolla como una liberación de endorfinas.
    Aquí yo entiendo otra máxima de Jesús. “Quien no encuentre a Dios en su corazón no lo encontrará en ningún templo”.

    Es grande la enseñanza de este cuento. Dejemos de juzgar con la mirada. Observemos con la mente atenta, tranquila y sin perder al corazón.

    Un abrazo de corazón a corazón a todos.

  • noa
    27 febrero, 2014 - 20:46 Reply

    Bona nit, m’ha agradat molt el conte de les dos germanes i la taronja. El meu germà i jo de vegades també ens barallem, sobre tot pel angry bird del cola cao, que els pares van dir que només un perquè si compràvem 2, tindriem cola cao per dos anys i és molt avorrit esmorzar sempre el mateix, alguns dies també m’agrada el nesquik en capsules com les del cafè del papa o no posar res a la llet i sucar les oceanix. I si menjo entrepà calent doncs la llet sola. Però sempre ben esmorzats a casa, eh! et voldria fer algunes preguntes però ho faré un altra dia que ja vaig a dormir.
    adeu, un peto, Noa.

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