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Fase del canguro mareado perdido en la ciudad

 

 “Fase del canguro mareado perdido en la ciudad” 

Septiembre de 2013

¡Por fin doy con una frase absolutamente científica para definir mi nueva fase! (…)

Os cuento:

¡Me resisto a dejar de andar! Aún no estoy preparado para sentarme en una silla. No es que crea que eso es señal de debilidad ni de rendición. Simplemente, tengo la sensación de que cuando llegue el momento lo sabré, pero ese día no es hoy. Y no me planteo si será mañana.

Mis brazos son como los de un canguro, delgados, medio encogidos y tengo su misma destreza, o mejor dicho, su misma falta de ella. Cojo las cosas de manera inaudita: por ejemplo, para servirme agua utilizo una botella cuya tapa es de rosca grande, y puedo abrirla encajándola entre el dedo corazón y el anular de la mano derecha, con la palma mirando hacia arriba; luego apoyo la botella en el antebrazo izquierdo y la levanto no sé cómo… Y, evidentemente, ¡se me cae todo!

La voz sigue apagándose solita, como un viejo walkman sin pilas, más lento, más bajito, más difícil de entender….

Como novedad, este verano he empezado a notar pérdida de fuerza en el cuello. Si adopto una mala posición me duele enseguida. Cuando voy en coche (por cierto, ya no conduzco, así que si alguien quiere mis 2 puntos…), al acelerar y frenar parezco el perrito ése que mueve la cabeza. Es agotador.

Más allá del estado físico, hoy quería compartir cómo está siendo “mi vuelta al cole”:

Este verano ha sido fantástico.

Inciso. Gracias Natalia por adueñarte de todas esas tareas que hasta ahora había realizado yo: cargar, descargar, conducir, ocuparte de las bicis de los niños, hacer la compra, fregar, planchar, cocinar, limpiar el polvo, barrer… Vale, de acuerdo, no todo lo hacía yo… pero no entraremos en pormenores… ¡Jejeje! Gracias también por acompañarme con tu mágica sonrisa y no quejarte ni una sola vez. Fin del inciso.

Como os decía (sin entrar en detalles de lo que hemos hecho este último mes y medio), este verano ha sido fantástico; pese a todas las limitaciones físicas, pues no he dejado de tener la enfermedad, me he sentido menos enfermo.

La vuelta a la ciudad, sin embargo, se me está haciendo pesadísima, complicada y dura… Estoy como desorientado, confuso. Está claro que el sol, la playa, la piscina, el que todos estemos ociosos y esté bien visto, que bajemos el nivel de rigor frente a las obligaciones y mil cosas más, propias de esta época del año, ayudan a que todos estemos mejor. Y por eso me planteo: Si las circunstancias que me rodean me influyen en mi día a día, ¿por qué no busco diseñar un día a día en el que yo pueda influir en mis circunstancias? Parece sencillo…

Bueno, pues después de varios días medio aturdido, en este momento estoy de “diseñador de mi vida molona”. Lo cual me está resultando de todo menos sencillo. Es mucho más fácil quejarse, ¿no?.

Y ¿por dónde empiezo? Lo primero que se me ocurre es pensar en todo aquello que me sirve para “desconectar”. Y he aquí el gran fallo de planteamiento: si lo pienso bien, lo que debería hacer es pensar en las cosas con las que “conecto”, las que me gustan para cargar las pilas. Así que la invitación y el desafío son cambiar el concepto. Ya no vale desconectar; de ahora en adelante sólo estaré atento a lo que me conecta a la vida, a lo que me hace gritar al cielo que quiero quedarme aquí mucho más tiempo.

No hablo de hacer grandes cosas, sino de prestar atención a esos pequeños regalos que, por momentos, logran incluso que desaparezca la enfermedad.

Hablo de disfrutar de un paseo agradable, de degustar cada sabor y cada textura de un plácido aperitivo… Hablo de oler atento cada fragancia, aroma u olor… De escuchar el ruido del mar… De detectar todas las risas que se produzcan a mi alrededor… De mirar los ágiles y alegres movimientos de mis hijos y de acariciarlos todo lo que me dejen.

Hablo de abrazar a todo el que se anime a abrazarme, como si no mirara nadie y el tiempo no importara.

 

Hablo, entonces, de cambiar el foco y no pensar que  la solución a mi circunstancia está “fuera”, sino dentro de mí.

 

10 Responses to "Fase del canguro mareado perdido en la ciudad"

  • escuela infantil de torrejon de ardoz
    11 abril, 2015 - 01:38 Reply

    Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta amena información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este blog.

    Saludos

    [url=http://www.pequenaspromesas.com/escuela-infantil-torrejon-de-ardoz.html]escuela infantil de torrejon de ardoz[/url]

  • Lula
    26 agosto, 2014 - 00:32 Reply

    Te admiro por tanta valentía.

  • Carmen
    27 abril, 2014 - 07:19 Reply

    He entrado en tu bloc por curiosidad pero me quedare por tu capacidad de superación, por tu capacidad de transmitir optimismo para enfrentarte a los problemas, aunque por otros problemas muy diferentes al tuyo, llevo mucho tiempo practicándo tu filosófica de mirar la vida de forma diferente y disfrutar de las maravillas que nos ofrece, sobre todo en las relaciones personales, pero con los últimos acontecimientos me siento agotada, conocer tu historia y ver como te planteas seguir adelante me ha motivado mucho para volver a recuperar my fuerza.

    Gracias y un saludo enorme

  • Ariadna
    25 abril, 2014 - 15:30 Reply

    Me gusta mucho la forma en que describes como te sientes, tanto físicamente como psicológicamente.

  • Joan
    21 enero, 2014 - 22:08 Reply

    Jano, eres un crack!
    Un abrazo muy fuerte! Y sigue con este animo y esa forma de ver la vida que tanto nos hace abrir los ojos a todos!!!

  • María Luisa pais Pérez
    25 diciembre, 2013 - 13:05 Reply

    Amigo tienes un espíritu inalcanzable para los demás mortales.Eres un crak te deseó lo mejor del mundo,para ti y tu familia.Conocerte debe ser algo bello,tienes y tenéis lo mejor de este mundo, te admiro muchísimo esposa hijas y padres unidos.Eso es admirable.Que todas las fuerzas te protejan.espero y deseó lo mejor para ti y los tuyos.
    M.Luisa Pérez

  • Javier
    13 diciembre, 2013 - 02:35 Reply

    A través de tus palabras imagino lo que mi padre vivió y nunca me contó. Gracias Jano

  • yolanda
    28 noviembre, 2013 - 13:44 Reply

    quiero abrazarte! donde tengo que ir?

  • Carol Branca
    26 septiembre, 2013 - 08:03 Reply

    ¡Jano!

    ¿Cómo puede ser que escribas algo tan serio y profundo con esa simpatía e incluso con un toque de humor? ¡Eres nuestro héroe! No pierdas nunca tu buen humor, tu actitud positiva y la fuerza con la que estás viviendo. Tus palabras son una lección de vida, tu actitud es el mejor ejemplo que se puede aprender. La fortaleza que demuestra toda tu familia es un regalo.

    ¡Sois muy grandes familia!
    Os queremos muchísimo.

  • Esteban Pinotti
    19 septiembre, 2013 - 11:49 Reply

    Jano,
    Cada entrada de este blog es una lección.
    Cada una de tus líneas, una inspiración.
    Cada palabra tuya un golpe a mi consciencia.

    Gracias por darte y así regalarme tu valiosa intimidad,
    Gracias por mostrarme un espejo donde reflejarme,
    Gracias por enseñarme a vivir,
    Gracias porque tu actitud denuncia mis pequeñeces,
    Gracias porque tu mirada me invita a ser mas grande.

    T’estimo amic.
    Esteban.-

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