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Pre – Viena. Fin 5

Ya han pasado tres ‘eternos y fugaces’ meses desde que me cogieron una muestra de médula ósea para aislar mis células madre mesenquimales en Tel Aviv. Durante este período de tiempo mis células han estado multiplicándose y creciendo hasta alcanzar el nivel óptimo y deseado en un laboratorio.
Así que por fin ha llegado el momento de ponérmelas. El próximo martes 17 me harán el trasplante, esta vez en Viena, tal y como me indicaron desde el primer momento según su protocolo de actuación.
Con toda la ilusión del mundo y moderadas expectativas * hoy lunes ponemos rumbo a una nueva aventura, una nueva etapa; seguro que no la última…

Llevo bastante tiempo indagando sobre qué ha podido causarme esta enfermedad y qué podría hacer para quedarme en este mundo más tiempo.
Hoy no voy a profundizar mucho en el tema, escribo demasiado lento y se me acumula la información, pero estoy convencido que si nos consideramos una casi infinita suma de células, y me dedico a cuidarlas al máximo, como si cada una fuera única, voy a ser capaz de, por lo menos, hacer que esta jodida ELA vaya más despacio. Y, qué mejor momento para empezar que ahora que voy a tener un montón de celulitas nuevas deseosas de afecto.
Y ¿cómo lo voy a hacer? En realidad es todo bastante fácil, que no sencillo. Se trata de un cóctel de sentido común, con nutrición sana y equilibrada, complementos alimenticios naturales, mucha agua, grandes dosis de optimismo, risas, buena compañía, evitar irritabilidades y tóxicos de cualquier tipo (incluidos los relacionales) aprender cosas nuevas, buscar un propósito de vida, jugar, compartir, tener pensamientos creativos y positivos, hacer meditación…
Confío plenamente en la capacidad del ser humano y el poder de la mente. De modo que estoy seguro de que activando todo mi potencial ganaremos tiempo al tiempo. Mientras tanto, algún genio dará con la fórmula mágica y pondremos punto y final a esta enfermedad.

Sólo sé pensar de esta manera, respeto cualquier otra. No puedo quedarme sentado esperando a que ‘otros’ sean los dueños de mi destino. Prefiero caerme arriesgando que criticar y culpar al mundo de mi infortunio…

Antes de embarcar rumbo a Viena, prometo, a mi regreso, explicar más ‘detalles técnicos’ propios del tratamiento de células madre para que podáis valorarlo lo mejor posible.
De nuevo me acompañan Edu Sarró, otro de mis hermanos de elección y Dr. en Bioquímica y, por supuesto, Natalia, mi mujer y súper mami de mis hijos.

– Acabo de darme cuenta que he escrito “por supuesto” y me ha hecho pensar en que, por un lado, es un lujo incierto, pues bien podría escoger otra senda seguro más plácida; y, por otro, que nunca le doy abiertamente el reconocimiento que se merece, seguramente porque doy “por supuesto” que se da por sabido… ¡craso error el mío!. No porque se sepa o no, sino por mi torpeza al no ofrecer a una persona tan increíble palabras con ternura, amor o devoción. No vale pensarlo mucho y decirlo poco. Como propone el Hoʻoponopono: lo siento, perdona, te quiero, gracias… seguimos nuestro camino cariño… –

¡¡¡ Boarding!!!

* El Dalai Lama decía: “Estoy convencido del tremendo e ilimitado poder de la mente, y de una mente que haya sido sistemáticamente entrenada y atemperada por años de experiencia y de sano razonamiento. Se necesita mucho tiempo para desarrollar el comportamiento y los hábitos mentales capaces de contribuir a solucionar nuestros problemas, así como para establecer los nuevos hábitos que trae consigo la felicidad. No hay forma de soslayar estos factores esenciales: determinación, esfuerzo y tiempo son las auténticas claves de la felicidad y paz.
Al emprender el camino del cambio es importante establecer expectativas razonables. Si fueran demasiado elevadas, nos estaríamos encaminando a una desilusión. Si son demasiado bajas pueden desalentar nuestra voluntad de enfrentamos a las limitaciones y desarrollar todo nuestro potencial”.
Y añadía: “No debería perderse nunca de vista la importancia de mantener una actitud realista, de ser sensible y respetuoso ante la realidad de la situación a medida que se avanza por el camino de la transformación. Se deben reconocer las dificultades que se encuentren y que quizá se necesite tiempo y un esfuerzo coherente para superarlas”.

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